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DATOS DE SINIESTRALIDAD
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EL FACTOR HUMANO
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Factor humano

Pero, junto al factor vía y el factor vehículo, la conducción segura requiere que el conductor ponga todos los sentidos al volante. Por eso, de entre todos los factores que afectan a la seguridad en la carretera, el factor humano, y en especial los errores atribuibles a conductas del propio conductor, merecen una especial atención. Si profundizamos en su incidencia en la seguridad vial vemos que, según evidencias numerosos estudios, es un factor muy recurrente, ya que está presente en un 70-90%.

En términos de seguridad vial, se entiende por “factor humano” al que implica a la persona, el usuario que toma las decisiones, que es quien decide conducir cansado, no parar lo suficiente, beber alcohol, no ponerse el cinturón de seguridad, no respetar las normas de tráfico, conducir a más velocidad de la permitida, etc.

Las acciones y hábitos del propio conductor son, por tanto, causa de un buen número de accidentes evitables. Formar e informar al usuario es vital para que adopte valores permanentes desde el conocimiento.

También hay que tener en cuenta los valores sociales, que varían de unos países a otros, como demuestra el hecho de que en otros países, se rechazan conductas como el exceso de velocidad o el consumo de alcohol, al entender que son conductas que ponen en peligro la seguridad del resto de los conductores. La educación y concienciación social es por tanto otro pilar básico de la seguridad vial y, en especial, de la reducción de la siniestralidad asociada al factor humano.

El estado del conductor

Son muchos los factores que pueden afectar a las capacidades del conductor y que pueden causar un accidente de tráfico, de mayor o menor magnitud:

  • La confianza y la percepción del propio conductor que vienen condicionadas por factores como la edad, la experiencia o su forma de ser. El tipo de vehículo también determina el grado de confianza y la mayor o menor percepción de riesgo.
  • El estado físico y psíquico influyen significativamente sobre la capacidad de conducir. El cansancio, el estrés acumulado durante el día o iniciar un desplazamiento largo tras la jornada laboral aumenta el riesgo de sufrir un accidente.
  • Realizar otras actividades mientras se conduce, apartar la vista de la carretera o separar las manos del volante para sintonizar la radio, programar el navegador, hablar por el móvil, o cualquier otra que implique una pérdida de atención supone un riesgo que, según distintos estudios, puede aumentar el tiempo de reacción ante una situación inesperada en torno a un 10%.
 
     
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